jueves, 26 de marzo de 2015

Recuerdos del pueblo

Para Miriam,
a las mejores personas
siempre se las vuelve a ver

Crecimos ajenos al mundo. Vivimos en un pueblecillo incomunicado. Libre de presiones de un mundo que no conocíamos del todo. Y entonces empezamos a ver a gente talando el bosque y yendo y viniendo con camiones. Pronto vimos las vías y, más adelante, el ferrocarril. El pueblo comenzó a vaciarse, a quedarse mudo. Ya no había niños en las calles, las tiendas cerraron, la vida se paró.

Muchos abandonaron el pueblo, los que se quedaron, no tardaron demasiado. Yo nunca quise abandonarlo. Siempre me gustó como el bosque se llenaba de vida en primavera, como elevábamos los farolillos en verano, como hacíamos hogueras y nos quedábamos hablando allí hasta tarde en las noches de verano... Ahora solo son recuerdos que a mi memoria le cuesta retener. Y tengo miedo de un día despertarme y haberme olvidado de todo ello. Y vivir sin ello.

Tras la llegada del ferrocarril no me quedaban muchas cosas allí. Mis amigos se fueron, los festivales dejaron de celebrarse y el cielo se cubrió de un manto de nubes grises que descargaban su llovizna sobre nosotros todos los días. Aquellas tardes melancólicas... Y una de aquellas tardes mi familia se fue, y yo con ellos.

Miré una última vez hacia atrás para guardar  en mi cabeza lo que sería mi última imagen del pueblo. Y una vez en el ferrocarril luchaba por aferrarme a la idea de que era un sueño. Pero, como siempre ocurre en los peores casos, era la cruel realidad golpeándome para intentar que me centrase en ella y en mi futuro.

Y ahora recorro las vías abandonadas con mis últimas fuerzas. Las hojas del bosque se han tornado de un precioso marrón grisáceo. El frío me recorre el cuerpo. Aún así me inunda la tranquilidad ahora que estoy lejos de los ruidos de la ciudad. No hay otro sonido que el de mi bastón golpeando las tablas podridas.

Y tras caminar durante horas, con una última exhalación llego al pueblo, aún cubierto por nubes grises. Vacío, viejo y solitario. Vuelve a estar ajeno al mundo. Recorro la plaza y las callejuelas intentando imaginarme el pueblo en un pasado lleno de luz y vida. Camino hasta situarme en la puerta de mi antigua casa. La puerta chirría al abrirla y la veo tan desierta... Recorro sus estancias con lágrimas en los ojos. Inspiro: estoy cansada. Expiro: estoy triste.  Subo a mi antigua habitación y veo la cama y una manta apolillada. Vuelvo al hogar de mi niñez. Agarro la manta y la huelo. Por mi cabeza pasan recuerdos de toda mi vida. Lloro.


Bajo lentamente las escaleras y salgo a la calle. Un rayo de sol se ha colado entre las nubes. El pueblo está feliz de que alguien vuelva a él, aunque solo sea por poco tiempo. Me siento en el suelo y apoyo la espalda en la pared. Aquí ya he cumplido. He vuelto. Sonrío, ya no hay nada de lo que estar triste. Puede que sea la última en pisar este lugar, puede que sea una de los últimos que lo recuerden. Pero mereció la pena vivir aquí, mereció la pena recordar su historia, mereció la pena conocer este lugar... Y lo último que veo es la casa donde nací y en la que ahora muero.

-  -  -

¿Por qué he escrito esto? He escrito muchas cosas que he publicado y todas son por una razón. Tampoco las ando contando, porque tampoco es que sea interesante. Pero creo que sí debería comentar por qué escribí Recuerdos del pueblo. El relato es un homenaje a una amiga mía.

Cuando leí el relato que escribió Teresa (La campanilla de viento), me gustó tanto que quise escribir uno que tratase de un pueblo. Y se me ocurrió uno de un pueblo desfavorecido desde que aparecieron las vías del tren, pero que todo el mundo regresaba a él la noche de San Juan. Y comencé a escribirlo. Pero no sabía cómo continuar y tampoco estaba muy convencida con lo he había escrito, a sí que lo borré. Y meses más tarde, una amiga que me había ayudado siempre, me dice que se muda lejos. Y quería escribirla una última cosa, porque a ella siempre le gustaron mis historias.

Entonces, empecé a pensar en una historia sobre una chica que se iba y lo dejaba todo atrás, aunque ella quería volver... y enlacé la idea que tenía de leer el relato de Teresa a lo que se me ocurrió. Y empecé a escribirlo, y el final, salió como todos mis finales, sin pensarlo. Nunca pensé en que la protagonista volviera a morir al pueblo, pero me gusta como queda. Así que también va dedicado a Teresa, por ayudarme con sus historias.

11 comentarios:

  1. El relato me ha gustado mucho, está escrito de una forma muy bonita ^^ Lo he releído en voz alta y te aseguro que tiene un aire poético XD

    Y vamos, si ya estaba contenta con el relato, imagínate mi cara al ver mi nombre al final O_O
    Me alegro muchísimo de haberte servido un poco de inspiración, ahora estoy mucho más orgullosa del relato "La campanilla de viento".

    Por cierto, la dedicatoria para Miriam, la del principio, es perfecta. Aunque se mude lejos, estoy segura de que se va con una sonrisa en la cara después de leer tus palabras; y seguro que ahora tiene muchas más ganas de volver XD

    Un beso!!!!

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    1. Me encantan los comentarios que me escribes. Siempre dices muchas cosas bonitas de ellos. Muchas gracias ^.^

      Me alegra que te gustase tanto la dedicatoria como el relato, a ella espero que también le guste. Y orgullosa tenías que estar sí o sí del relato porque "La campanilla de viento" es un relato precioso que me llevó a un lugar precioso. Estate orgullosa.

      Besos.

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  2. awww me encanta todo lo que has escrito, me ha hecho recordar mis veranos en el pueblo cuando era más pequeña. Me ha encantado como has narrado todo , en fin muchas gracias por recordarme esos momenos <3

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    1. Me alegra que lo que escribo haga recordar a la gente cosas especiales. Muchas gracias. Me gusta que mis relatos lleguen a el interior de las personas que me leen.

      Besos.

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  3. Hola guapa :)
    El relato es una historia inquietante y preciosa. Me ha dado hasta un escalofrío, fijate tu jaja
    En serio, me encanta. (Se que me repito, pero no puedo evitarlo :3)
    Es muy bonito que se cree una historia tan maravillosa de un conjunto tanto de sensaciones, emociones y experiencias.
    Besos

    <3

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    1. ¡¿Inquietante!? Aunque ahora que lo miro sí que resulta un poco inquietante. De verdad, me encanta todas las cosas que me habéis dicho. ¡Gracias!

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  4. Hola!!
    Lamento que Miriam se vaya :C entiendo lo horrible que es tener que despedirse de una muy buena amiga
    El relato te a quedado precioso :´3 me encanto, todo en el. Se siente la melancolia en cada palabra pero aun asi no deja de ser precioso
    Un beso enorme y un abrazo fuerte!!!

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    1. Gracias...
      Me alegra que te guste el relato, es muy melancólico y me alegra que eso os haya gustado. Besos.

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  5. Eres muy buena escribiendo, Laura. Me gusta mucho el relato.
    Un beso.
    Paco Díaz Valladares

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  6. El relato es precioso, y aún más cuando está dedicado a tu amiga. Aunque es muy triste, refleja hechos que pueden pasar hoy en día, y eso me da que pensar.
    Sigue así, escribes genial. :D

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