domingo, 7 de diciembre de 2014

Horas Antes de la Muerte

Cuando era pequeña, los padres de aquella pequeña la llevaron ante un oráculo. Este, como siempre, no predijo nada bueno: Atenea la convertiría en un ser despreciado. Sus padres intentaron evitar su contacto con la diosa, pero a la pequeña, era la diosa que más le llamaba.

Pero el destino siempre se cumple, y la joven acabó convertida en Medusa. La joven hermosa acabó siendo un monstruo.

Horas antes de que Perseo apareciera por la cueva donde Medusa pasó casi todos los años de su aparente brillante futuro, apareció la única persona que hablaba con ella, su madre, pero nunca a la cara.

–Mi niña, vienen a matarte. Debes huir.

–No, no. Quiero morir. No quiero seguir viviendo así. El destino de los dioses fe cruel, pero debo afrontar que si no me matan ahora lo acabarán haciendo. No me seguiré escondiendo. Soy un monstruo... lo he aceptado.

Sin darse cuenta se dio la vuelta. Ante sus ojos vio como su madre se convertía en piedra. Se derrumbó: un monstruo puede llegar a tener sentimientos. Puede llegar a tener más sentimientos que un humano.


Se quedó tumbada en el suelo hasta que llegó Perseo. Pensando en que el destino de su madre sería ser piedra. Sin ninguna posibilidad de acabar en el Olimpo, o donde creyesen que acababan los mortales, porque después de conocer a los dioses, no creía que quisieran compartir su preciado Olimpo. Que acabaría destruyéndose y siendo polvo: condenada por el resto de su vida... condenada por su culpa...

Perseo le dio el mismo destino. Aunque Medusa pensó que si moría dejaría su destino atrás, nunca lo pudo comprobar. Lo que ella pensó que sería su muerte, su fin al sufrimiento y a ser una marginada, se convirtió en su inmortalidad. Un final que haría justicia ante tantas estatuas que hizo. No sería feliz.

Y aunque muchos lo ignoran una de las esculturas de Medusa que hay en el mundo, es la verdadera Medusa. Sin otra opción que esperar al fin de los tiempos cuando ya no quedaría nada y podría olvidarse de todo. Ella y el resto de estatuas griegas: las víctimas de un monstruo.

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